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Tratamientos quirúrgico y médico de la piometra canina

ARTICULO ARBITRADO

Aquí están sus opciones de tratamiento –incluyendo la inicial. Ya sea que usted trate el trastorno de manera quirúrgica o médica, depende de varios factores, sobre todo acerca si el propietario desea cruzar a la perra.

Brian Lucas Hamm, DVM, Jeff Dennis, DVM, DACVIM

Para tratar a las pacientes con piometra están disponibles opciones de manejo tanto quirúrgico como médico y ambos representan riesgos relacionados. La decisión de buscar un manejo médico, en comparación con el quirúrgico, deberá basarse en la estabilidad clínica de la perra, así como en las pláticas con los propietarios de la paciente, respecto a los riesgos relacionados del tratamiento y de valor reproductor de la paciente, así como su potencial. Las perras con piometra de cuello uterino cerrado se encuentran en mayor riesgo de ruptura uterina y de enfermedad sistémica.

TRATAMIENTO INICIAL
Las perras que se presentan con signos clínicos de enfermedad o choque deberán estabilizarse de manera adecuada antes de que se intente el tratamiento directo de la enfermedad uterina. Los objetivos de estabilizar a la paciente son restaurar la perfusión normal de los tejidos, corregir los desbalances de electrolitos y glucosa, e iniciar el tratamiento de la infección. Aquellas pacientes clínicamente enfermas se beneficiarán del tratamiento con líquidos intravenosos (IV) y de la administración de antibióticos parenterales. En pacientes que no respondan al apoyo IV y al tratamiento médico, tal vez se requiera la extirpación quirúrgica del útero infectado para remover la fuente de infección y alcanzar la recuperación con éxito. La tasa de mortalidad relacionada con piometra es de casi 5% y gran parte de estas muertes se deben a endotoxemia secundaria y choque.1


1. Útero exteriorizado durante una ovariohisterectomía por piometra.

En todas las pacientes con piometra se recomiendan pruebas de cultivo bacteriano y de susceptibilidad a los antibióticos, de los contenidos uterinos y de la orina, para confirmar la eficacia del tratamiento antibiótico empírico. De manera más común se obtienen muestras de cultivo bacteriano a partir del útero extirpado de modo quirúrgico. En aquellas pacientes que se encuentran en manejo médico, se pueden conseguir muestras bacterianas representativas a partir de la vagina craneal utilizando hisopos. Debe señalarse que el crecimiento bacteriano a partir de los cultivos vaginales craneales, tal vez no sean los mismos que aquellos presentes en el útero. También se ha informado de la obtención de muestras para cultivos bacterianos y de la evaluación citológica a través de endoscopia transcervical.2

Todas las pacientes que están en tratamiento por piometra deberán empezar de inmediato el tratamiento antibiótico bactericida empírico. Una buena elección de antibióticos, con base en las causas bacterianas históricas de la infección uterina, son la amoxicilina-clavulanato o una combinación de una penicilina y una fluoroquinolona. Entonces, deberá confirmarse lo adecuado del tratamiento antibiótico empírico mediante los resultados de susceptibilidad a antibióticos, que se reportan a partir de los cultivos bacterianos originales de la paciente. La antibioticoterapia deberá continuarse por 7 a 14 días luego de la resolución de la piometra de la paciente, con fundamento en los hallazgos del examen físico, laboratorio y de ultrasonografía.3,4

MANEJO QUIRÚRGICO
Independientemente de la permeabilidad del cuello uterino, la ovariohisterectomía es el tratamiento de elección para perras con piometra, que los propietarios no consideran que sean de importancia reproductiva.4 La principal ventaja de la ovariohisterectomía sobre el manejo médico es que es tanto curativa como preventiva de la recurrencia de piometra. Una discusión de la ovariohisterectomía se encuentra más allá del alcance de este artículo y puede revisarse en cualquier texto de cirugía veterinaria.

La ovariohisterectomía conlleva riesgos importantes, sobre todo en pacientes comprometidas y sépticas de manera clínica. Las complicaciones potenciales como una presión sanguínea baja, neumonía por aspiración y arritmia cardiaca deberán exponerse con el propietario de la paciente antes de anestesiarla. Además, las paredes uterinas a menudo se encuentran friables y se desgarran con facilidad durante la manipulación, conduciendo a escape de contenido infectado hacia el abdomen (Figura 1). Una incisión abdominal generosa permite una exposición y exteriorización más sencilla del útero, minimizando por tanto el riesgo de ruptura intraabdominal. En casos de escape intraabdominal inadvertido deberá practicarse un cultivo abdominal seguido de un lavado copioso con solución salina caliente.

Luego de la cirugía, las pacientes con piometra pueden desarrollar infecciones en heridas, tractos fistulosos o inflamación local en el sitio de la incisión quirúrgica o tener hemorragia.5

Refiera a la paciente a una institución con personal capaz de proporcionar monitoreo anestésico avanzado y cuidados postoperatorios, pues pueden requerirse sobre todo en pacientes sistemáticamente enfermas que requieran de monitoreo intenso.

MANEJO MÉDICO
Tanto las perras con piometra con cuello uterino cerrado o abierto pueden tratarse con éxito por medio de manejo médico. Este manejo de la piometra se logra mejor en pacientes de edad reproductiva apropiada, que son de valor reproductivo y libres de cualquier enfermedad inmediata que ponga en riesgo su vida, incluyendo septicemia, endotoxemia o disfunción orgánica. La piometra con cuello uterino cerrado conlleva un mayor riesgo de complicaciones, sobre todo de ruptura uterina.4

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