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Reconocimiento y tratamiento de la enfermedad pericárdica

Los signos clínicos de la enfermedad pericárdica son similares a aquellos de otros problemas cardiacos, en donde pueden existir discrepancias con respecto a cómo debemos tratar el derrame pericárdico. Y si esta llega a desarrollar tamponada cardiaca se convierte en una urgencia real. Aquí está la información que usted necesita para manejar mejor estos casos, incluyendo cómo realizar el procedimiento paso por paso de pericardiocentesis.
Mark D. Olcott, DVM, Meg M. Sleeper, VMD, DACVIM (cardiología)

La enfermedad pericárdica en pequeñas especies es poco común, pero su presencia puede poner en riesgo la vida. Se observa con mayor frecuencia en perros que en gatos, los signos clínicos de la enfermedad pericárdica, en ambas especies, pueden pasarse por alto con facilidad o confundirse con otras enfermedades. En pacientes con derrame pericárdico en donde se pone en riesgo la vida, el cual conduce a taponamiento cardiaco, es importante identificar y tratar con rapidez la presión el aumento de la presión en el interior del pericardio. En este artículo exponemos la enfermedad pericárdica en perros y gatos, enfatizando su diagnóstico y tratamiento.

PANORAMA DE LA ENFERMEDAD Y CAUSAS
El pericardio de los perros y gatos normalmente es una memb  rana translúcida del grueso de un papel, fijada a la base del corazón. Esta membrana le proporciona al corazón un compartimiento protector similar a un saco. El saco pericárdico normal contiene de 2 a 10 ml de un líquido claro y seroso que funciona principalmente como lubricante1. El derrame pericárdico se define como una acumulación anormal de líquido en el saco pericárdico. En caso de que la presión intrapericárdica exceda a la presión dentro de la aurícula derecha, pueden desarrollarse taponamiento cardiaco, compresión aguda del corazón y dificultad del llenado ventricular, debido a un aumento en la presión del saco pericárdico (Figura 1)2. Cuando hay derrame pericárdico, la administración de algún diurético, como la furosemida, empeorará el gasto cardiaco del paciente al reducir la precarga cardiaca. Para la salud del paciente resulta vital la remoción física de aquellos derrames importantes desde el punto de vista clínico a partir del espacio periférico o pleural, tan pronto como sea posible. En general, no deberá utilizarse terapéutica diurética para remover importantes acumulaciones de líquido en las cavidades corporales.
El derrame pericárdico puede estar ocasionado, ya sea por enfermedades congénitas o adquiridas. Las etiologías más frecuentes se enlistan a continuación en un orden de frecuencia decreciente.


1. Ecocardiograma de eje largo obtenido de una ventana paraesternal derecha en un perro. Obsérvese el notable derrame pericárdico (PE) y colapso de la aurícula derecha (RA), debido a aumento de la presión intrapericárdica. Un menor llenado RA conduce a menor llenado ventricular derecho y disminución del gasto cardiaco.

Neoplasia
Las neoplasias cardiacas son en extremo raras en gatos, siendo el linfoma el diagnóstico más frecuente3. Aunque las neoplasias en perros también son poco usuales una encuesta del Veterinary Medical Database informa que el 0.19% de todos los tumores caninos son cardiacos y que estos tumores son la causa más común de derrame pericárdico en perros4. Los dos tipos más comunes de tumores que conducen a derrame pericárdico en perros son el hemangiosarcoma y los tumores del cuerpo aórtico (por ejemplo, el quemodectoma), seguidos por el mesotelioma4. Por mucho, el hemangiosarcoma es el más frecuente4.
El pronóstico depende del tipo de tumor. Los hemangiosarcomas tienen una biología mucho más agresiva, que los tumores aórticos o los mesoteliomas, y es probable que ocasionen metástasis. El tiempo de supervivencia promedio de los pacientes es de 1 a 3 meses, sin la aplicación de quimioterapia4. Debido a que estos tumores tienden a ocasionar derrames de manera rápida, en nuestra experiencia no se recomienda por lo general la pericardiectomía paliativa para el hemangiosarcoma,  debido al riesgo de hemorragia intratorácica severa y mortal.
Sin embargo, en pacientes con tumores del cuerpo aórtico o mesoteliomas, tumores que provocan derrames de manera más lenta a diferencia de los hemangiosarcomas, la pericardiectomía a menudo es paliativa permitiendo que el líquido se absorba a través de la superficie pleural y, por tanto, evita el desarrollo de taponamiento cardiaco. Los tumores del cuerpo aórtico se localizan en o alrededor del arco aórtico y se originan a partir de quimiorreceptores que regulan la función cardiaca. Estos tumores se observan de manera  frecuente en razas braquicefálicas. De manera típica no son extirpables, sin embargo, crecen de manera lenta y no es probable que ocasionen metástasis5. Si se desarrolla algún derrame pericárdico notable con estos tumores, la pericardiectomía puede ser paliativa. De hecho, un estudio demostró que los perros con tumores de cuerpo aórtico tratados mediante pericardiectomía al momento de la biopsia tuvieron una supervivencia promedio de 730 días, en comparación de los 42 días en perros no tratados mediante pericardiectomía6. Sin embargo en algunos pacientes, el derrame por tumor es mínimo y el procedimiento nunca está indicado.

Derrame pericárdico hemorrágico idiopático
Esta entidad clínica es segunda en frecuencia a la neoplasia como causa de derrame pericárdico en perros, explicando según los reportes de 20 a 75% de los casos7. El diagnóstico se realiza por exclusión, después de un amplio examen ecocardiográfico para descartar neoplasias cardiacas y otras posibles causas de acumulación de líquido intrapericárdico. Este trastorno es común en perros de razas grandes o gigantes, y se piensa que es un trastorno inflamatorio que afecta al saco pericárdico. La pericardiocentesis resulta curativa en casi la mitad de los casos8. Si se requieren múltiples punciones, se recomienda la pericardiectomía y por lo general es efectiva.

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